Papi,
Quería detenerme y decirte -porque a veces mi mente ocupada no puede expresarlo con palabras- que eres increíble.
Eres el mejor padre del mundo, y tengo mucha suerte de que seas el mío.
Así que… gracias.
Gracias por no dudar nunca en rugir como un león, gatear como un cachorro o saltar como un mono.
Gracias por tus abrazos de oso gigante y tus carcajadas. A mí también me hacen reír siempre.
Gracias por hacer de vez en cuando la vista gorda ante mis grandes chapoteos fuera de la bañera.
Gracias por intentar superarme siempre en los concursos de caras graciosas. Se te dan muy bien.
Gracias por bailar con todas tus fuerzas al ritmo de Beyonce y cantar (con bastante pasión, si me permites añadir) la banda sonora de Enredados. (Creo que realmente disfrutas con estas cosas. Y eso me hace muy feliz).
Gracias por emocionarte *tanto* como yo por ver Big Hero 6.
Gracias por acurrucarte siempre conmigo cuando tengo miedo por la noche, no importa lo temprano que tengas que levantarte para ir a trabajar.
Gracias por enseñarme a cuidar de nuestro huerto, que podemos cultivar y comer algunos de nuestros propios alimentos, y que deberíamos estar orgullosos de ello.
Gracias por llevarme a vivir aventuras. Ir de excursión contigo son momentos que llevaré siempre conmigo. Te agradezco mucho que te pares a señalar todas las ardillas listadas o a escuchar a los pajaritos.
Gracias por prepararme la cena, sobre todo macarrones con albóndigas, y sentarte conmigo a comerla.
Gracias por subirme a tus hombros y llevarme a caballito. Sé que a veces puede doler, o al menos cansarte, así que te agradezco la dedicación. Tener tres años puede ser agotador, la verdad.
Gracias por peinarme (¡las coletas bajas mandan!) y enseñarme a cepillarme los dientes y la lengua correctamente.
Gracias por enseñarme a rezar y a cuidar de mi hermana pequeña. A veces le grito cuando estoy enfadada, pero tú siempre me ayudas a ver que usar mis palabras (calmadas) es probablemente una apuesta más segura. (Sorprendentemente, ella no responde bien a mi voz alta).
Gracias por contarme historias emocionantes y por leerme y animarme a apasionarme por aprender cosas nuevas. Soy curiosa, como tú.
Gracias por animarme a probar cosas nuevas. ¿Quién me iba a decir que me iba a gustar tanto la clase de deporte o lo fabulosa que iba a ser dando volteretas? ¡Tú! Tú.
Gracias por querer a mamá como lo haces. Ella se ilumina cuando te ve. Os veo reíros el uno con el otro y besaros a escondidas. Me hace sentir segura y querida.
Gracias por dejar que me ponga tus gafas para fingir que soy tú. Es gracioso… los dos lo sabemos.
Gracias por dejarme robarte el teléfono y correr como un loco cuando estamos FaceTiming abuela y el abuelo. Es muy gracioso para mí.
Gracias por lanzarme muy, muy, muy alto en el aire. Me haces sentir que puedo volar. Espero sentirme siempre así por dentro.
Gracias por trabajar tanto por mí. Sé que quieres lo mejor para mí. Y ya siento que tengo lo mejor. Porque tengo a nuestra familia.
Gracias por mirarme de verdad. Por verme. Por escucharme.
Gracias por querer estar a mi lado. Por conocerme. Para ayudarme a crecer.
Gracias por ser paciente conmigo. Sé que a veces puedo ser frustrante. Pero es porque estoy tratando de aprender sobre la vida y aprender a navegar por estos grandes sentimientos que tengo.
Siempre intento hacerte reír y sonreír. Para hacerte feliz y orgulloso.
Papá, me haces sentir que puedo hacer cualquier cosa y ser lo que quiera ser. Como si fuera el niño más fuerte del mundo. Como si fuera más valiente que cualquier superhéroe. Como si fuera un genio.
Y lo soy.
Fuerte. Valiente. E inteligente.
Porque tú y mamá creéis en mí.
Porque te vigilo, papá.
Me enseñas cada día cómo ser esta persona. Caminas el camino.
Y yo siempre estaré aquí contigo, cogiéndote de la mano en cada paso del camino.
Te quiero.
Amor,
Tu bebé